lunes, 10 de septiembre de 2018

Al final del camino

Todo concluye al fin, nada puede escapar. Todo tiene un final, todo termina... cantaba en los 90 según me contaba la película de Tanguito y así comenzaba mi adolescencia, con ese empuje de buena onda.

Así terminaba mi viaje. Mi viaje de repente. Y como ya me ha pasado, aunque me da pena se terminen mis días de "ocio", ya me resulta suficiente y tengo ganas de volver a mi cama, mi baño, mi casa, mi auto, mi estrepitoso país, mi gente, mi familia... Y mis bebita que ya muero de ganas de abrazar!

No sé a qué hora me dormí ayer porque como tantas otras veces, tardé mucho en meter todo en las valijas. Eso de estar pensando que tal cosa no puede estar en la valijita que va arriba del avión, que tales otras necesito imperiosamente estén conmigo porque no puedo dar el lujo de "perder" con la valija, que en la cartera (mochila esta vez) tengo que tener a mano los papeles, pasaporte, la moneda local y mi moneda. Que los líquidos tienen que ir en bolsita, que acá hay 27 grados pero llego allá que no sé cuánto estará haciendo pero sigue supuestamente el invierno que dejé... ay este cerebro! Ay esta alergia que crece, ese cuello brotado cual mámele... esos nervios o al menos esas tensiones tan mías.
Insisto en que esta vez no traje nada, incluso toda la ropa fue usada y usada y hasta necesité comprar algunos trapitos de repente porque no había calculado que en un solo día podía ensuciar de calor una remera o un pantalón.
Y tampoco me compré cosas como otras veces porque no tenía dinero y por los problemitas nuevos que surgieron y ya conté mil veces. Tampoco, lamentablemente, llevo tantos regalos como hubiese querido o como otras veces... no sé. Así y todo, costó muchísimo cerrar la valija grande y la chiquitita, que quedó hiper pesada en el afán de aligerar la grande lo más posible para no pagar como las dos últimas veces, exceso de peso.
Incluso tuve que recurrir a llenar la otra mochila porque eso sí, compré un par de calzados que son complejos de llevar y bueh... terminaron en bolsa y en otra mochila.
No sé en qué momento se me cruzó que me iban a dejar viajar arriba, en el avión, con la valija chiquita, la mochila cartera de mano, otra mochila y una bolsa. Qué sé yo. Aerolíneas es copada y total ya sé que no voy a comprar nada en el freeshop, se puede suponer que la bolsa es esa... bueh, no sé. Después de haber cerrado todo, sólo me importaba no quedarme dormida el día "d" y ver cómo corno conseguía taxi para el aeropuerto.
Creo que me dormí después de las 2 am e increíblemente y sin mayor esfuerzo antes de las 7 ya estaba despierta. ¿habré dormido?
Hasta tuve que hacer tiempo para esperar el comienzo del desayuno 7:30. Fui la que encendió la luz del "desayunador" y hasta prendí una tostadora muy extraña. ¡qué frescas las cosas del desyuno si yo casi inauguraba la sala y ya estaba todo para servirse! Salvo que la señora de la cocina haya acomodado todo en penumbras antes que yo entrase, no sé. No me importaba tampoco. El café de la cafetera estaba caliente, la leche también, el pan lo tuesto, la tortura rica ya estaba cortada... desyuné.
Hice mi check out donde confiaron en que no había consumido nada del frigobar (lo bien que hicieron, yo no miento) pagué esa tasa de impuesto que nunca está incluida en los hoteles y bajé los 6 pisos en pequeño ascensor con valija y valijita, dos mochilas, una bolsa y la campera uniqlo y la almohada para el cuello de los viajes, colgadas de cualquier lado.
No sé qué miércoles había visto la piba de la recepción porque justamente en la entrada del edificio del hotel, tal cual había visto y comentado unos días antes, había una abertura de los arreglos de la Gran Vía.
En fin. Prestará la misma atención que yo quizás presto a algunas cosas cuando voy a mi laburo.
En dos minutos ya estaba arriba de un taxi y casi desde que me subí hasta que me bajé en Barajas (media hora quizás) estuve charlando con el tachero... y a gusto! ¿será que hace mucho que estoy sola sin hablar? Qué sé yo. Era interesante. Hablamos de España, de Madrid, de mi viaje, de quienes viajan solos. Hablamos de los manteros en Barcelona, de la corrupción en la política aquí y allá. De los cerebros lavados, de la gente que duerme en la calle. Del terrorismo. Hablamos de los taxis y el problema del uber. De Kirchner, de Macri. Del dólar, el euro, del peso... de la obra pública... uf! No sé de qué no Hablamos, pero todo muy interesante.
Llegué con bastante tiempo al aeropuerto así que parte de los nervios ya se habían ido.
Por supuesto no me dejaron viajar como pensaba y me ofrecieron empaquetar mochila y valija chica y mandar todo como una nueva valija, junto a la grande, en la bodega del avión. O sea, no pagué sobrepeso pero pagué como si llevase dos valijas. ¡para eso hubiese comprado otra valija realmente y hubiese acomodado todo mucho mejor! Incluso lo hubiese pagado antes, online, como se me cruzó en algún momento, así al menos me ahorraba 50 €!
Refunfuñé un rato pero no tanto como hubiese imaginado. Se ve que ya estaba más allá del bien y del mal, o ya estaba muy cansada incluso para seguir preocupándome por MI economía. Para eso, después está mi cuerpo que me reclama el.no exteriorizar con gestos o palabras y bueh... exterioriza con ronchas, manchas, granos y demás bellezas de los alérgicos y enfermitos mentales.
Usé mis últimos euros (creo que dejé un par como para un agua) y meché con la de débito que al menos me "vacía" en el momento y no me suma deuda para el mes que viene cuando no sepa si el dólar va a estar a 30 a 100. Qué sé yo. Ya estaba en el baile.
Con tanto tiempo de anticipación y sin plata para gastar en mis boludeces de freeshop (revistas, golosinas, etc...) la espera para subir al avión se me hizo larga. Muy.
El pie derecho ya casi no respondía. Creo que ya había estallado.
Ya la fila de gente en esa parte del aeropuerto era 100% Argenta y como tal, el 80% viajaba con su passporto italiano. ¡¿cuándo tendré el mío?!
Imaginaba que en el avión me iban a dar un buen almuerzo así que no me hice problema por no comprar nada más que él agua. Pues me equivoqué porque me cagaron bastante de hambre. La primer comida fue una comida aceptable, ponele, y después quién sabe a qué hora sorprendieron con un mísero "snack" o tentempié pedorro que pensé que iban a mejorar con un... desayuno? Cena? Como la gente cuando volvieron a encender las luces (nos las hicieron apagar durante todo el viaje y cerrar ventanillas!!! Para que se pueda descansar) pero... habían encendido las luces para avisar que ya estábamos por comenzar el descenso final en Ezeiza.
Lo mejor, mejor, genial... fue que aunque no había elegido asiento (porque había sacado pasaje por oferta de despegar) y me había tocado esta vez en pasillo, una vez subido casi todo el avión veo que un chico mira su lugar, al lado mío y me dice: " mirá, yo me quedo acá (señalando la hilera de tres o cuatro asientos del medio) que está vacío. Fui el último en subir, ya está, no vuelve lleno el avión. Usá los dos asientos o el que quieras así vamos más cómodos."
Ahhh... me enamoré. Era lo que necesitaba. Solución para comodidad.
Así que así viajé. Con dos pantallas que esta vez sí andaban! Con dos almohadas, dos colchitas, ventanilla para ver cuando me lo permitían y pasillo para ir al baño sin pedir permiso. Durmiendo a lo largo de las dos butacas que son super pequeñas pero, como mido metro y medio y sé "abollarme", me vinieron genial!
Hermoso viaje más cómodo de lo imaginado. Nada para ver o jugar en esas pantallitas, pero no importaba porque mientras pude, dormí sobre mi asiento doble. Por suerte al menos no me hicieron bajar la "persiana" de la ventanilla cuando descubrí de casualidad el hermoso anochecer quién sabe arriba de dónde.

Llegué a mis datos del teléfono. Padres ya estaban esperándome. Había salido 12:50 del mediodía en España y había vuelto antes de las 21 del mismo día en argentina. Nueve horas supuestamente, si no contamos esas 5 horas de viernes que perdí, gané o quedaron en los cielos.

Ahora queda compartir lo vivido, volver a ver a todos, reencontrarme con mi ser de cotidiano. Acomodar caos en la casa, en el sueño y hacer ver está alergia que quién sabe dónde comenzó pero que casi no me dejó dormir a pesar de mi comodidad en el avión.

Sólo queda rearmar todo para, espero no dentro de mucho, volver a salir.
diferencias: baño masculino- baño femenino. Aeropuerto Barajas o en cualquier lugar del mundo


todo para míiiii!!

además de dormir lo que pude por la picazón, escuché Pink Floyd.

se ve que estaba muy cansada porque no me acuerdo bien qué era. Sé que unas pastas (nadie me consultó si quería carne), ensalada, galleta y mini postre. Pedorrada #1 [nótese el vinasi blanco, que parece o hizo muy buen efecto o ya estaba grogui porque no recuerdo nada]

Pedorrada #2: de repente preguntaron qué quería tomar y no sabía si me ofrecían vino, mate, café, cena, desayuno o almuerzo. Me habían dado pedorrada 1 tipo "almuerzo", después me habían obligado a dormir cerrando mi preciada ventanilla y después me molestaron con esto. Un chocolate, y un ¿sandwich de pollo braseado? Qué sé yo. Todos tomaban café, a modo de merienda.


¿por qué nos hacían perder esta belleza que por supuesto era mucho más linda que la foto?




casi igual a como la dejé: Buenos Aires



Por ti, Madrid

Último día completo en Europa. Siempre tengo la seguridad que voy a volver a pisar su suelo, pero la verdad es que las novedades de la movilidad cambiaria de mi adorado e imprevisible país, me hace dudar de cuánto tiempo pasará esta vez. Pero no puedo quejarme, estoy acá ahora y estuve el año pasado también. Una diva!

Bien, el plan era hacer todo lo que quedaba del lado más cercano de mi hotel... Y eso era bastante y muy interesante para mí. Tenía la Plaza España ahí nomas, el templo de Debod, los jardines, el Palacio Real, la catedral de la Almudena Y otra... mucho. Y por supuesto también tenía que darme mi merecido lujo de hacer shopping finalmente sabiendo que ya no quedan gastos grandes en euros.

El clima en estos últimos días en Madrid, poco tienen que ver con el agobio de los primeros. Ahora es muy agradable caminar, cada tanto buscando la sombra pero sin transpirar cada segundo. Corre aire y aunque sigue habiendo mucha gente, ya no da esa sensación de "achicharramiento". Pude incluso animarme a los pantalones porque  con eso que salgo a la mañana y vuelvo de noche, ayer con la pollerita a eso de las 7 ya me estaba dando frío.

Me aseguré de conocer el camino y me fui hacia el templo de Debod, una construcción egipcia que le regaló dicho país a España. Ya la chica dueña del "apartamento" que alquilé los primeros días me había recomendado visitarlo. Había leído que es una hermosa visita ya que por dentro sentís estar en Egipto.
Pasé por Plaza España pero ni la crucé porque vi que era eso: una plaza. Una plaza como las nuestras y no las de ellos que son espacios de cemento rodeados de construcciones. No tenía tiempo.
Me acordaba que por ese camino había llegado con el taxi desde la terminal de Atocha. Una carretera importante y con mucho tráfico como la entrada a CABA desde la autopista.
Pero como Madrid es Europa, había escaleritas como continuación de las veredas y por ahí subí. Subí y subí. No sabía que iba a tener que subir tanto. Quedaba mucho. Eso no estaba marcado en el mapa. Pero bueno, al menos hoy ya tenía zapatillas para cubrir mis mil y un ampollas y una hidratante por las dudas comenzaran a picar los nuevos granos producto de la alergia o los nervios a... ¿estar de vacaciones? ... soy tan especial!

Así como quien no quiere la cosa, me vi de repente frente a las puertas del Jardín Sabatini. Uno de los jardines del Palacio Real. Creo que así entendí un poco más el mapa y cómo toda esa zona a conocer estaba unida allá... arriba.
La sorpresa muchas veces agrada y esta vez así fue. Bello jardín. Ideal para uno de mis descansos de dos minutos porque ya saben... Ya es mucho para mí.
Subiendo, bajando y cruzando me fui directo a ese "monte" que prometía al templo. Escaleras y escaleras en la escalada que no había pensado serían tantas y al no estar bien señalizadas, no sabía a dónde me dirigían.
Pasé por un mirador hermoso, donde se veía Madrid desde las alturas. El Madrid desde ese lado. Cúpulas de iglesias, "montañas" con verde... Y un hombre tocando un violín moderno y extraño que musicalizaba la hermosa vista.
El templo de Debod no estaba ya tan lejos. Qué extraña construcción para España! Qué ganas de entrar!! Qué... cerrado que estaba!! Fuck  ! Con lo que costó y tardé en llegar! Gajes de viajar a Europa: algo de lo que querés conocer va a estar en restauración. Es así. Así me pasó con varias salas o pisos de los museos que conocí en este viaje. Y así me pasó con el bendito templo de Debod.
Ya está. Tampoco me deprimió tanto. Miré el mapa y la hora sentada frente al templo cerrado y ya no sabía si llegaba a los horarios de apertura de las catedrales. (Ya dije que eso en Italia no pasa... Pero bueh, acá la casa del señor tiene horarios de visita).

Tenía visto en el mapa que no estaba lejos del centro comercial Príncipe Pío. Estaba muy cerca... supuestamente.
Sabía que tenía que bajar de la "montaña" donde estaba, pero no tuve en cuenta que estaba cerca del shopping pero separada por una importante estación/ terminal de tren. A la noche mirando otra vez el mapa, me Di cuenta que estaba más cerca de llegar si doblaba hacia un lado... totalmente diferente al que yo tomé.
Bajé bien y caminé, caminé... derecho, derecho. No había forma de doblar y ese era mi problema. Traté de encontrar una calle importante o al menos con gente y no ... indigentes como los que cruzaba en el camino. Durmiendo o bebiendo en los bancos, pidiendo limosna. Ya estaba entrando en todos los calores posibles. El sol ya me picaba además de alguno de los nuevos granos que había traído de Barcelona... No sé cuántas cuadras hice pero fueron miles y muchas interminables. Por suerte el localizador del celular funcionaba aunque no tuviese Internet así que entendía que aún estaba caminando por Madrid (un Madrid que ningún turista conoce) y sabía que aún estaba en España.
Al fin di con una calle para salir de la encrucijada y creo casi lloro de la emoción como cuando volví a ver una pava eléctrica y pude hacerme unos mates.
Se podría decir que recorrí todo lo largo de aquella estación de trenes, sus vías, sus kilómetros. Ni agua quedaba en mi botellita. Pero llegué después de muchas vueltas y calles anchas pero de ese otro Madrid más propio de los madrileños posta. Y finalmente encontré el gran centro comercial y allí fui en busca de aire acondicionado, agua y baño.
Pasé unas cuantas horas, ya recuperada, entre h&m, zara Y otras casas de ropa. Me topé con una venezolana que casi me engancha para comprar unas cremas con sales del mar muerto, con las cuales incluso me hizo una demostración poniéndome en una mano y realmente era muy placentera... pero por suerte soy Argenta y sé oler la trampa y sobre todo sé que mis euros esta vez cotizaban casi 50 pesos y de alguna forma zafé de la ya densa vendedora.
Almorcé barato con sándwich de súper y después de otras volteretas, intenté volver al hotel sin caminar tan al cohete como antes.
Ya era tarde para mis iglesias importantes, no quería otra desilusión de puertas cerradas o que me sacaran a las patadas como en la de Barcelona. Ya no más. Era mi último día, debía ser feliz y conseguir algunos regalos más para padres que tanto cooperaron con el viaje (incluso cuidando a mis bebitas) y también me debía regalos materiales a mí: de cumpleaños, Navidad, Reyes, día del niño, día de la abuela...
Llegué al hotel, relajé con un baño y volví a salir por ese Madrid que tanto me había gustado y al que sabía, sé, voy a volver... aunque más no sea a ver todo eso a lo que no llegué.
Ya se iban mis vacaciones bacanas, así de repente y con movidas cambiarlas insospechadas y no tan bien recibidas en el mientras tanto. (Qué suerte que quién sabe por qué, sé ahorrar, sé el valor de las cosas y sé que no puedo gastar hasta estar más a salvo... aunque ni yo pueda creer el repentismo de este viaje).
Me quedaban los nervios del día siguiente con el vuelo de vuelta... nervios un tanto más latentes cuando la adoraaable recepcionista del hotel me dijo esta mañana que no pedían taxis porque por los arreglos de la calle no estaban parando... o sea, iba a tener que caminar! Sola con mis valijotas! Bueh... mañana será otro día.
Jardines de Sabatini, creados en 1930 en una de las fachadas del emplazamiento donde se encuentra el Palacio Real

una de las vista del Palacio Real desde los jardines de Sabatini (que es el nombre de su diseñador)


todos quedaríamos ridículos si nos sacaran una foto mientras posamos para una foto. La china, no podía ser menos... ni más ridícula. 

parada estratégica en banco del jardín



subiendo por el "Parque de la Montaña" hacia el Templo



estoy en el Parque de la Montaña, pero no sé dónde exactamente


No se aprecia como debería, pero desde aquí, "Montaña de Príncipe Pío" en el Parque de la Montaña o ya no sé qué: este excelente mirador. Dicen, uno de los mejores de Madrid


Templo de Debod. Templo egipcio del siglo II a.d.C. instalado en el Parque del Cuartel de la Montaña. Templo donado a España por el gobierno egipcio para evitar que quedara inundado tras la construcción de la gran presa de Asuán. Fue transportado, reconstruido piedra a piedra y abierto al público en  su actual ubicación en 1972. 
fuck






Centro Comercial Príncipe Pío. Tardé en llegar, pero llegué.


Puerta de San Vicente en la Glorieta de San Vicente. Ocupa desde 1995 el espacio en el que entre 1775 y 1892 estuvo la puerta original, obra del arquitecto Francesco Sabatini.


domingo, 9 de septiembre de 2018

Sofía

Me sobresalté cerca de las 2 am. Seguí durmiendo. Me desperté de golpe cerca de 3:30. Seguí durmiendo. Abrí los ojos antes de las 5. Seguí durmiendo. Antes que sonara el despertador a las 8, yo ya estaba en el mundo de los despiertos hacía unos minutos y ya no me pareció volver a dormir.
Buen dormir el mío, No?
Se van terminando las vacaciones y ahora el que pide descanso es el cuerpo, que no está nada acostumbrado a estos "trotes". El señor cerebro "algo" relajó, ahora como diría mi ginecóloga: "el cuerpo habla". El idioma de mi cuerpo por estas latitudes comprende una serie de granos extraños que ya no sé si son de alergia, nervios o la picadura de una ¿pulga? ¿araña? ¡Cómo pican! También habla el dedo chiquito de uno de los pies que desde el segundo día en Madrid con 40 grados bajo la sombra, ya había comenzado a generar una ampolla... O sea, me está diciendo varias cosas.
Fui al desayuno en el piso de abajo. Bastante lindo este hotel pero qué sé yo. Medio intrincado. Ayer justo leí en uno de los 500 carteles del edificio que decía "Rincón de Gran vía rooms/ habitaciones"... O sea, no es Hotel, son habitaciones...
En fin, chusmeteé un par de puertas del 5to piso (Yo estoy en el 6to, habitación 612... ¿les dije que jugaran al 12? Recién vengo de la habitación 412 en Barcelona. ) usé mi tarjeta llave y entré en una sala de "breakfast" de hotel.  Muuucho mejor que en el hotel de Barcelona. Al menos los gringos supongo no la pasan tan mal. Y yo además de mis panes con manteca (aunque madre no pueda entender mi elección) probé un pedacito de tarta de manzana... estupenda!
Mientras desayuno me gusta chusmetear qué eligen comer los otros y antes que hablen intento adivinar de dónde son. Es un juego que tengo conmigo misma. Juegos de viaje cuando estoy sola. Como cuando estoy haciendo la fila para entrar en algún lado y por el aspecto primero, por la lengua después, trato de sacar de dónde es la gente. Me matan los búlgaros o esos que hablan con una especie de sonido mezcla de ruso y alemán... en fin, divertidísimo juego 😜 divertidísimo como la señora en el desayuno que al escucharme hablar con la "regente", me preguntó con su plato con factura en la mano: "¿sos uruguaya?". Y cuando le dije que era de Argentina agregó:" ah... siempre nos confunden...". "... es que hablamos igual, rioplatense...", le seguí mientras mi cerebro se reía. Porque todo bien, adoro Uruguay, amo Montevideo, me caen bien los uruguayos pero... "nos confunden?", "siempre?" Perdón pero, en el mundo, consideran a Uruguay? Son poquitos y mejores que nos pero... de verdad un español al escuchar el "sshhoooo" cree escuchar a un uruguayo?
Ay señora. Supongo habrá hablado de los otros países del Mercosur... no sé.

Me quedaba ir al Museo Reina Sofía (museo de arte) y ya había decidido que todo lo que estaba más para el lado del hotel, lo iba  a hacer el jueves.

El museo parecía lejos pero realmente en Madrid he cambiado de actitud o Madrid me cambia, pero la verdad no me pareció tanto. Claro que a la hora de dar vueltas por el museo, tantas horas parada, ponerme las sandalias nuevas no había sido la mejor idea. Súper cómodas, pero tampoco para un día de tanta caminata.
El museo tiene lo más "moderno" del arte español y europeo. Es el museo donde a demás de algunas cosas de Dalí y Miró, es donde duerme súper custodiado "El Guernica" de Picasso.
Con las abstracciones, el dadaísmo y el surrealismo, necesito mucho la aidioguía. La tuve. Recorrí la colección permanente y una temporal (dadaísmo ruso) hasta que creí me iban a explotar los pies. Sin flash se podían sacar fotos menos al guernica que encima custodiaban dos personas, una a cada lado. Cuánta discriminación hacia las otras obras! Igual, de rebote, alguna toma Hice. Como para que imaginen las dimensiones.
No hay con qué darle, disfruto mucho más el renacimiento y en lo posible el italiano. Igual fue interesante, sobre todo la exposición temporal ya que aparecían muchos rusos de principios de siglo XX que me recordaron mis épocas de estudio en Bellas Artes.

Me habían encargado buscar un local que quedaba más o menos cerca del reina Sofía, pero en el afán de buscar alguna de las 500 tiendas de rebajas de calzado, casi termino nuevamente en el otro lado de la ciudad.
Una vez con zapatillas, volví sobre mis pasos y pasé por el barrio nada turístico donde estaba el bendito local. Al cohete me fui hasta ahí porque no había nada de lo que me habían pedido. 

Ya era tarde para conocer más cosas y estaba alejada, así que siendo mi anteúltimo día en Europa, me fui tranquilita por la enquilombada Gran Vía en remodelación (¡qué fastidio eso!) pasando por alguno de los tantos locales de ropa Y por mi amadísimo corte inglés y su supermercado.
Ya se termina la liquidación de verano y muchas casas sólo tienen cosas de la nueva temporada de otoño. Con eso de mi multiplicación del euro a 50 (mejor siempre exagerar para arriba así la novedad es buena) ya no es taaaaan conveniente como otras veces. Igual, seguro vuelva a la Argentina, recuerde algunos precios españoles y me quiera matar. Somos tan chorros nosotros!
Estatua de El Oso y el Madroño- Inaugurada en 1967. Puerta del Sol.
Googleé: el oso fue desde antiguo un elemento típico de la ciudad de Madrid. En la Edad Media, cuando se fundó la ciudad, este animal todavía abundaba por los montes cercanos. Si uno salía por los caminos se arriesgaba a encontrarse con uno de estos plantígrados. El acompañamiento del árbol y la creación del escudo municipal, según historiadores, fue posterior. Se debe a un acuerdo adoptado por la Villa y la Iglesia en 1222 para repartir tierras adyacentes. A la Iglesia le correspondías los pastos y a la Villa los bosques. No hay explicación histórica de por qué precisamente un madroño, siendo un árbol no tan común como otros en la región. 


... "La idea de levantar el monumento del oso y el madroño, fue promovida por el Ayuntamiento de Madrid. Su intención era que los símbolos de la ciudad tuvieran una representación má visible. La escultura del Oso nació para exhibirse en la Puerta del Sol y siempre ha estado en esta plaza. En su inauguración se situó junto al edificio que entonces albergaba al Hotel París y soportaba el luminoso de Tío Pepe, en el inicia de la calle de Alcalá"

Madrid, me mola!

Parroquia de pasada: de San Sebastián. 



Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía


palabra de dadaísta

los rusos y el cine


deconstruyendo a Miró

Miró

desde el ascensor del museo, allá abajo, la terminal/ estación de Atocha




El enigma de Hitler, 1939- Salvador Dalí

Buñuel + Dalí = Un perro andaluz

atrás... el Guernica de Picasso


compatriota; Darín

habitación de hotel