Tenía miedo de llegar tarde a mi primer cita con Antoni, así qué puse el despertador, desayuné en mi "hotel moderno" y salí.
¿cómo vivíamos antes sin el Google maps? Todavía no me llegó la factura del celu pero por lo que estoy experimentando, una vez que capta el lugar donde estas, aparentemente "baja" o graba en algún lado el mapa del lugar a incluso con más o menos rapidez, te va marcando por dónde vas. Evidentemente yo me manejaba con el mapa de papel o memorizaba bien las calles antes, no sé. En Toulouse creo, fue que volví al formato papel porque nunca tuve Internet en esa ciudad y la verdad, cada dos o tres cuadras tenía que parar a abrir el mapa y ubicarme porque era todo caótico.
Bien, tan apurada estaba en mi cita con Gaudí que se ve me emocioné y aunque entré a uno o dos negocios del camino (vi otros, pero no quise perder tiempo) llegué 50 mil horas antes. Era bastante alejado del hotel así que para no andar a las corridas salí temprano y bueh... fue demasiado. Nunca grises en mi vida.
Jamás lo imaginé pero en las cercanías de la Sagrada Familia no había mucho más para ver. No quería alejarme mucho, así qué Di un par de vueltas por el barrio, entré a cada una de las tiendas de souvenirs que había, saqué fotos, hice selfies, saqué fotos a los demás... me senté, me paré... el tiempo se había detenido. Y eso que yo creo que la primer media hora me quedé pasmada tratando de entender una de las tachadas del "templo expiatorio" que dejó inconcluso Gaudí.
¡cuánta cosa! ¿eso es rococó? Cuánta imagen! ¿eso de allá arriba son frutas? ¿en una Iglesia? Ah! Y atrás del caos de piedra se ven vitreaux!
Qué cantidad de gente, mamma mia!
Y el tiempo no pasaba y yo tenía cita a las 15:30... entré a un bar de por ahí a comer, más que nada porque ya hacía tanto que yiraba que quería hacer pis. Qué mal arriadas esas que atendían en ese bar! Mucha gente mal arriada en Barcelona. Debe ser porque nos odian a los turistas. Mal arriadas pero qué nivel! Si no sabes hablar o expresarse en inglés (francés o italiano) se las arreglar super bien para que nosotros turistas sepamos qué tiene ese sándwich, dónde está el baño, monto de la compra, etc., etc.
Bien, hice todo y un poco antes de la hora empecé a hacer la cola (que supuestamente no iba a hacer) y listo... entré.
Qué locura este tipo! Si de afuera llegabas a imaginar algo, una vez adentro te ibas a dar cuenta que estabas re equivocado.
La audioguía, aunque en español de España (que bastante me perturba) me guiando mientras recorría la inmensidad. En algunos lugares me perdí,.no sabía qué miraba o a dónde tenía que ir... Pero finalmente la sagrada familia me atrapó con toda su historia, su presente y su futuro que cuando miré el reloj tenía que salir corriendo a mí otra cita... con el mismo. Digamos que toda la paz con la que miré todo al principio pasó a ser mirada "a vuelo de pájaro" como hacen algunos turistas. El museo de la Iglesia lo miré a las chapas y ni hablar el gift shop. Vino un poco bien para no tentarme... justo en estos días de movidas cambiarlas en Argentina Y con el euro a 100 pesos... trato, trato de no pensar así, pero ya está. Imposible no hacerlo. De hecho, aunque le pongo la mejor, amanecí con los brazos llenos de granitos parecidos un poco a los que tuve cuando empezó mi alergia al metal, al nutrasweet. Le mandé foto de mis granitos a mí amiga dermatóloga preguntándole si eran producto de los nervios por el dólar a quichicientos pesos o por la picadura de un bicho.
Sólo se rió.
No pudo (O no quiso) contestarme.
La casa de los señores Milá o la famosa "La Pedrera" terminó enseñándome que Gaudí fue un genio. Y como todo genio, un loco. Las ideas vanguardistas para aquel entonces que él usó para el diseño y la construcción de edificios, casas... te deja pasmado. La Pedrera fue espléndida y quizás porque entendí más su audioguía, mucho más increíble que la Iglesia. Opinión nomás.



























No hay comentarios.:
Publicar un comentario